miércoles, 8 de enero de 2020

SILENCIO.
Calma chicha de una tormenta establecida.
Cuando yo te hablo con boca de estropajo
y tú me oyes tapados los oídos.
Cuando yo te miro rogando
entendimiento y tú te amparas
en falso victimismo.

Gira la noria de la vida
en torno a una rutina
tatuada en el tiempo,
cansina.
Pienso una y otra vez que
es tarea concluida,
más veo claramente que
la historia es repetida.

No hay lágrimas ni reproches,
ya no se alza la voz ni
se retuerce el alma.
Ya se sabe donde acaba
lo que mal ha comenzado.
Nos sumergimos en el
silencio y yo me hablo
sola.
Hasta que se me pase.
Claudia Ballester Grifo

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