lunes, 6 de enero de 2020

EL CONDE PAT.
               (Continuación 19)
REGRESO AL KILIMANJARO.
Volaron hasta el campamento Masai. Los dos lobos, Claudia y Aitor. Las zorritas, Alba y Laia. Armand, Pat y Magali. Mélani, Lidia, Daniel, David y Annette. El equipo completo de los doce. Ya eran más que en la primera visita con lo que tuvieron que hacer las presentaciones oportunas.
Mélani preguntó por Paka y Kenyatta. Las chozas que las recluían estaban vacías.
Kenyatta apareció con un bebe en brazos. Se abrazó a su amiga con sollozos contenidos. Paka había muerto. Tras pasar muchos dolores no pudo sobrevivir a la infección. Ella misma tuvo que superar la fiebre y el sangrado. Parecía que estaba todo perdido cuando empezó a tolerar algo de agua y pudo comer. Kenyatta les presentó a su esposo y a su hijo. Se había casado con un guerrero fuerte y un hombre bondadoso. Estaba contenta y se consideraba afortunada.
Las chicas consideraban una barbaridad la extirpación del clítoris con los labios mayores y menores en muchos casos. Luego les cosían parcialmente la vagina con lo que la regla duraba muchos más días, al tener un canal de liberación mucho más reducido. Las infecciones de orina era otro problema asociado. En la noche de bodas el marido desgarraba literalmente la entrada de la vagina con lo que la mujer no podía sentir otra cosa que dolor.
Los partos presentaban un problema añadido por la cerrazón del canal. Aumentaba con mucho el riesgo de la madre y del hijo de morir en el parto. Y todo por una injusta creencia que solo favorecía al ego masculino. Las chicas agradecieron la cultura occidental que no permitía esas mutilaciones.
El poblado Masai celebraba una fiesta a la que había invitado a una tribu asentada en las faldas del Kilimanjaro. Se trataba de los Chaga. Se dedicaban a la agricultura. Subieron cargados de café, bananas, maíz, judías, patatas y diversos vegetales que los Masai agradecieron asando cordero.
Destilaron alcohol de plátano, maíz y miel y el baile y las danzas tribales crearon el clímax idóneo para hermanar lenguas diferentes y estilos de vida opuestos. Los Masai eran ganaderos y nómadas. Los Chaga eran agricultores y sedentarios. Sus casas se construían con barro y madera pues debían ser resistentes ya que su ubicación generalmente era definitiva. Fueron una de las primeras tribus que se convirtieron al cristianismo, lo que pudo haberles dado una ventaja económica sobre otros grupos étnicos, al haber tenido acceso a una educación y asistencia médica como cristianos.
Los Masai era una tribu acostumbrada a las luchas territoriales para conseguir zonas de pasto para sus ganados. Por una creencia ancestral pensaban que todas las vacas que habitaban la tierra les pertenecían. Los Chaga temían a estos fuertes guerreros. Tuvieron que agudizar el ingenio para sobrevivir sin pelear. Crearon túneles para unir varios poblados Chagas. Junto a estos túneles construyeron diferentes estancias para guardar la cosecha y dormir el ganado. Los túneles disponían de varias chimeneas de ventilación.
De momento todo era fiesta y baile. El grupo de chicos se dejaba llevar por el ritmo del tam tam. Estuvieron bailando hasta el amanecer. Nadie se dio cuenta de su marcha...
Claudia Ballester Grifo.

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