DESTINO.
En la torre alta del castillo,
escondida del calor y de la luz,
se oculta una mazmorra,
donde cautiva vive mi
alma al dolor de esta cruz.
Vencido el cuerpo,
doblada la mirada,
alejada del alma
y con el corazón balbuceando
un ya no puedo,
se desliza el agua fresca
con sabor a limpio.
Y sigo en la esclavitud
de la coraza de mi armadura.
Restándome aire
la brisa que anima.
Tumbada y vencida,
limitando los pasos al
nuevo día.
Un quiero y no puedo,
cruel sal en mis heridas.
Se abre una rosa,
allí en la lejanía.
Hasta su cáliz ha
escapado mi alma,
un respiro en el camino,
agua dulce y fragante
que marque el paso
de mi ritmo.
Alas de mariposa que
alcen el vuelo y me
permitan sonreír
al destino.
Claudia Ballester Grifo

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