EL CONDE PAT.
(Continuación 17)
VIAJE AL POBLADO DE LOS NEANDERTALES.
No acababan aquí las cosas. El viaje que iban a hacer todos juntos se dirigía al pasado. Iban a retroceder 30.000 años. Volaron hasta el Peñón de Gibraltar. A los pies del Peñón se extendía una vasta llanura llena de vegetación. Aquí Vivian los Neandertales. Nos encontramos en la Edad del Hielo y tuvieron que taparse con gruesas pieles para adaptarse al ambiente.
Vieron desfilar a un grupo de hombres lamentándose y con gesto de dolor. Transportaban a una mujer fallecida y la enterraron cruzando sus manos sobre el pecho con unos abalorios que parecían adornos. Pusieron barro en la tumba para asegurarla de los carroñeros. Sentían respeto por las personas fallecidas. Debían creer en algo. Los chicos ni respiraban. No querían interrumpir el momento.
Cuando se retiraban a sus cuevas, Pat les envió un mensaje de paz. Se percataron de la presencia del grupo y se interesaron por ellos. Las mujeres rodearon a David y a Daniel. Los hombres tocaban el pelo de las niñas. Mélani con su pelo rubio causó sensación. Lidia con sus ojos almendrados y melena planchada, también, Annette con su cara como la porcelana. Los lobos y la rabosa los asustó. El jefe de la tribu pidió calma. No conocían a los lobos como animales de compañía. Era muy extraño dejar que esos animales se acercaran sin tensar los músculos y alzar sus lanzas de piedra con punta de flecha. Untaban la flecha con brea y la sujetaban con cuerda. El Menhir, sacerdote del clan conectó con la magia que desplegaban los vampiros y los licántropos. En las cuevas pintaban escenas de caza y se invocaba a los espíritus. El Menhir y sus elegidos tomaban licores de raíces de hierbas que les hacía entrar en trance. Reconocían a estos dioses.
Llegaron al campamento. Seis cuevas configuraban el núcleo. 20 individuos conformaban la estructura social. 6 mujeres, 10 hombres y 4 niños. Ellos no lo sabían, pero eran los últimos en su especie. Su constitución era robusta. El jefe tenía un tórax muy desarrollado y unas piernas muy cortas, al igual que su compañera de pelo lacio y anchas caderas y piernas cortas. El cráneo se caracterizaba por un doble arco superciliar, frente huidiza, la ausencia de mentón y una capacidad craneal media más grande que la del Homo Sapiens. Coincidió con este grupo. Les invitaron a comer alrededor del fuego.
El jefe se levantó expectante. Unos Sapiens merodeaban por el lugar. Querían conocer a los recién llegados, pero los chicos debían regresar y prometieron volver en otro momento. Los tres cazadores y la mujer se sentaron junto a los Neandertales.
Annette vio cómo miraba la mujer Sapiens al jefe Neandertal. Deseaba volver con todas sus ganas.
Con los primeros rayos de sol, Claudia y Laia volvieron a su forma humana. Con ellas, el lobo que ya corría desnudo camino del rio. el día amaneció con todo su esplendor.
Churros y chocolate para desayunar. Los chicos hablaban animadamente de...
Claudia Ballester Grifo.

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