viernes, 17 de enero de 2020

EL DUENDE.

Precioso amor que supera
las barreras del infinito.
Bellas arrugas del tiempo
que embalsan el mismo lago
donde se bañan dos corazones
que siempre viajan juntos.

Conocí tu apostura y tu mirada
reclamando mi cintura.
Incidiendo en el espejo,
el reflejo de tu deseo en
el halo de mi figura.
Absorbiendo el rojo
de mi vestido como si
te fuera la vida.

Sonrisa franca, abierta
y distendida.
Soltaste el duende para
escribir este amor que
perdura.
Me cogí a su mano,
oyendo el cascabel de
su alegría.

Cruzamos el océano de
una historia,
la emoción de nuestra dicha.
Seguimos respirando
el oxígeno de un amor
que perdura.
Ese amor que es luz,
esperanza y vida.
Claudia Ballester Grifo.

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