EL CONDE PAT.
(Continuación 15)
Annette se fue a pasear con David. El jardín de Alicia en el País de las Maravillas estaba lleno de sorpresas. La Reina tan gritona y mandona como siempre.
Mélani, Daniel, Lidia, Claudia y Laia montaron en la Ola. Vueltas y más vueltas girando una rueda. Pat y Magali no perdían de vista a los niños desde la casa del Terror. Entre el carrusel de fantasmas y los vampiros que resultaron ser tan reales como ellos mismos se encontraban en su ambiente. Vanessa, una vampira de rabiosa belleza siciliana se acercó a Magali para interesarse por su origen. No entendía cómo un pato podía ser reducido al vampirismo. Cuando le explicó que la había mordido un lobo aún entendía menos. Encima a Pat más complicado. Él había recibido el contagio a través del huevo porque el lobo mordió a su madre mientras lo incubaba. El nexo era el lobo. Se llevó a su madre y nunca la conoció. A Magali la mordió vistiéndose para su boda. Se la llevó, pero pudo escapar. Había que encontrar a ese lobo. Vanessa se conectaría con todos sus hermanos para ayudar. Armand atendió rápidamente a la llamada. Él había visto a los patos la noche anterior y sobre todo a la chica rubia. Se presentó en la casa. Sabía del tema. Los lobos generalmente eran licántropos, pero conocía una especie que traicionó a la hermandad ayudando a un clan de vampiros. Estos en reconocimiento les dieron el poder de vampirizar a cualquier criatura que les sirviera de alimento. No conocía al lobo que les había convertido, pero se podría averiguar y, sobre todo, intentar encontrar a la madre de Pat. Armand le pidió a Pat que le dejase acercarse a Mélani. No quería hacerle ningún daño, pretendía ser su amigo. Pat y Magali se miraron y asintieron. Notaban la verdad en las palabras del nuevo integrante del grupo.
Se acercaron al grupo de los chicos que se habían reunido en una de las casas de las princesas para tomar chocolate. La sonrisa untada de puro cacao bien caliente. Se quedaron sorprendidos al ver a Armand. Justo la noche anterior huían de él. Mélani se ruborizó. Aquel personaje la atraía sobre manera. Lidia se dio cuenta del sentir de su prima. La verdad es que era muy atractivo. Pat les explicó que se quedaba en el grupo. Iba a ayudar a encontrar a su madre y al lobo que inició esa dinastía de vampiros. La cara de la Bella Durmiente se iluminó.
Todos juntos fueron a sobrevolar el Sena y se dirigieron a casa al notar la claridad del día. Annette y Armand se quedaron en Paris. Muchas dudas en la cabeza del grupo. La tumba de alguien llamado Armand descansaba muy cerca de casa.
Se desvistieron y en un minuto estaban cada uno durmiendo en su cama. Unos ojos amarillos espiaban a través de la ventana. No podía entrar porque el poder de los vampiros que dormían en el sótano lo impedía. Dejó un reguero de rosas a medida que se alejaba. Esa noche no nevó y, a la mañana, el paisaje olía a rosas frescas...
Claudia Ballester Grifo.

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