martes, 14 de enero de 2020

S.O.S.
Mire,doctor, con todos mis respetos. Yo no entiendo de que no hay camas ni de que están en mínimos.
Yo entiendo que tengo una pierna a la que aprecio y que puedo perder porque no tienen tiempo.
Mire doctor, hay mucha gente sentada en silla de ruedas porque no se llegó a tiempo. Yo no quiero ser una más porque conozco el diagnóstico y el tratamiento. Se me murió un dedo y tengo dos más en herida mortal y una lesión lateral en el antepie derecho. Si me entran en quirófano y por cateterismo eliminan las tres obstrucciones que me están matando podremos empezar a trabajar un riego que se ha agotado.
Mire doctor yo sé que están estresados, pero no entiendo por qué no puedo hablar con usted y tengo que tener conversación de besugos con una secretaria que sólo habla de protocolos.
Me dice que,aquí, en Castellón no se habla con los médicos. Me quedo petrificada de espanto. Si no puedo hablar con mi operador no voy a confiar como un santo.
Mire doctor, sé que está muy ocupado y que depende de otros 7 médicos que también lo están. No voy a acudir a atención al paciente para que le meta más presión de la que tiene. No vamos a conseguir nada, sobre todo yo, pero sí me gustaría dirígirme al cargo político pertinente.

Al que corresponda, sede en Valencia.
Muy señor mio:
Espero que no tenga una hija en mi situación porque lo lamentaría  de veras. Aunque pienso que a ella sí le daría pronta solución.
Quiero llegar al Dr Olmos porque fue mi doctor. Me lo han quitado por bueno y talentoso y se lo han llevado a València y supongo y espero que para él sea lo mejor.
Me prometió que no me dejaría, pero no le guardo rencor. Voy a buscarle y removeré tierra y sol. Volaré rauda y él volverá a ser mi doctor.
Señor político de turno he perdido mucho por ser de Castellón. Llevo una vida, desde los 8 años que es una auténtica peregrinación. No pido más que lo que me pertenece y es atención.
No voy a dejar que me corten una pierna por protocolos, autismo y desatención.
A QUIÉN PROCEDA, con todo mi corazón y desesperación.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:

Publicar un comentario