INVIERNO.
Espolea el frío las gotas
de hielo en mi rubor.
Cabalgan las ganas,
tirando de las cadenas
que chirrían en el óxido
del invierno más crudo.
Se levanta la ventisca
de un panorama pesaroso,
lento y remolón.
Suenan las gaitas,
llevando al ritmo de las
penas una canción.
Tiran las notas de
la fuerza,
pintan la ilusión.
Amanece el verde,
el panorama de la expansión.
Se huelen la flores,
fragancia en mi corazón.
Se respira la primavera,
al girar la esquina,
tropezando con el sol.
Se doran mis huesos,
blancos y fríos, pero
en proyección.
Cierro los ojos,
siento calor,
un asiento mullido,
un hogar colorido,
una ventana que llora
el vaho porque fuera
queda el miedo y la
desesperación.
Claudia Ballester Grifo

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