lunes, 13 de enero de 2020

EL CONDE PAT.
                (Continuación 28)
Laia y Claudia propusieron ir a la piscina climatizada y después acudir al spa. Se pusieron sus trajes de baño y se quedaron eclipsados por el tamaño del recinto. La piscina disponía hasta de trampolín. Accedías a ella como si entraras en el mar, gradualmente iba ganando profundidad, hasta 2,50m. Tenía unas dimensiones olímpicas.
Annette se quedó de piedra. Su cuñado estaba haciendo unos largos. A él siempre le había gustado la natación. ¿Qué sorpresa verlo allí? Pronunció su nombre, Francisco. y el chico alzó su mirada quitándose las gafas. Aquello era surrealista. Se sube a un barco para poner tierra por medio y se encuentra realizando el crucero con la hermana de su peor pesadilla y anhelo. Se acercó a ella y decidieron salir a tomar un zumo de naranja mientras se tumbaban al solárium.
David miraba de reojo al recién llegado, pero no se atrevió a inmiscuirse porque no había sido invitado. Pues. vaya. pensó, nos juntamos en un crucero para estar más juntos y ya hemos encontrado el primer escollo. Lidia le sonrió entendiendo su incomodidad. Le invitó a tirarse por el tobogán. Iban rápido unos detrás de otros y caían como podían y se apartaban más atentos aún. O te apartabas o te caía alguien encima. Lo de la distancia de seguridad no se contemplaba.  Daniel cayó de espaldas y se quedó un buen rato amargado. Mélani se lo llevó a tomarse una cerveza,
Francisco le contaba a Annette que había tenido problemas con su novia y se habían separado, es más. su hermana le había invitado a abandonar el piso cuyo alquiler pagaban a medias. Por problemas de incompatibilidad de caracteres ya que ella le confesó que seguía queriéndolo, pero no era suficiente razón para aguantar tanta desavenencia y falta de acuerdo. no le dio más alternativas, él abogaba por terapia de pareja para intentar salvar la situación, pero su compañera no estaba de acuerdo tampoco en ese asunto.
Annette conocía a su hermana. Sabía lo temperamental que era. Pensó que esa separación les vendría bien a los dos. Tranquilizó a su cuñado. le dijo que no se preocupara. Que disfrutara del viaje y se uniera a ellos. Al volver hablaría con su hermana. Estaba segura de que volverían a estar juntos.
Annette le hizo una señal a David para que se acercara y los presentó. A David se le aflojó el cuerpo. Eran cuñados, nada más lejos de su imaginación. Se acercaron todos a conocer a Francisco. Nadie sabía que ese chico había intentado quitarse la vida cuando ellos se iban a dormir.
Hicieron tiempo en el spa hasta la hora de comer y se cambiaron de ropa para reunirse en el comedor. Se sentaban todos juntos en una mesa con vista panorámica y se habían dispuesto tres sillas más para el capitán, el doctor y la relaciones públicas. Mélani llevaba un mono azul con tirantes, de pantalón largo y ancho de pierna, ceñido a la cintura con un pañuelo dorado como su pelo. Lidia había elegido un vestido corto de algodón y viscosa. Escote asimétrico y tirantes anchos. El rojo iluminaba su cara. Claudia vestía de encaje negro con adornos dorados. Vestido corto, de tirantes y ceñido a su cuerpo. Laia había elegido un conjunto de pantalón color crema con la textura del raso, una blusa corta del mismo tono en manga corta y un fajín verde esmeralda. Annette se había enfundado un vestido estampado de fondo naranja y flores en naranja, verde y amarillo. Muy ceñido por delante y enmarcado con una capa por detrás. El fajín, de la misma, tela ceñía la fina cintura. David había elegido unos pantalones blancos, de algodón y dejando al descubierto los tobillos con unas náuticas...
Claudia Ballester Grifo.

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