EL CONDE PAT.
(Continuación 30)
El capitán les invitó a los chicos a ver el puente de mando. Les contó lo que pasó en el crucero Amigos. Se había producido un impacto. El capitán dijo que no pasaba nada y que encendieran las luces de emergencia. Había una rotura y entraba agua y se habían parado varios motores. La nave se inclinó 12 grados y solo operaban 3 generadores En el puente de mando parecía haber tranquilidad. Se habían cerrado todas las puertas por lo que los pasajeros podían estar encerrados. Había gente subiendo a los botes por su iniciativa. Con 21 grados de inclinación cayeron varios pasajeros por la borda. En el puesto de mando había confusión total. Los miembros de la tripulación ya corrían a una barca. 15 minutos más tarde alguien alertaba a los pasajeros.
Lo primero que pensó Laia es que ella despertaba a Pat y se iban todos volando como pasara algo así en ese barco. El capitán sonrió ante la cara de susto de sus amigos. Eso no iba a ocurrir en su barco. Era un bromista, pero dejó al grupo muy pensativo. Tal vez el no querer crear el pánico para evitar una catástrofe llevara a una catástrofe más tranquila. no se entendía. El capitán y su tripulación debían proteger a sus pasajeros. ¿Dónde estaba la muerte romántica del capitán del Titanic?
A las 20h como un reloj estaban en el cine y a las 24h sus amigos vampiros con ellos. Los poderes vampíricos comprendían la telepatía y conocían y veían todo lo que pasaba a su alrededor y, según su poder, podían recorrer distancias muy grandes. Se reengancharon sin problemas y disfrutaron todos juntos de la jornada maratoniana.
A las cuatro de la mañana estaban dando vueltas por la Plaza de Roma. Alucinaron con el faquir que tragaba humo. Compraron unos collares de neón que brillaban con su luz fluorescente en la noche. Los italianos eran muy simpáticos y formaban corrillos detrás de las chicas. Coincidieron con un grupo de españoles que dio la casualidad de que eran de Aragón. Llevaban buen chorizo, longanizas y bota de vino, el pan de hogaza. Compartieron las viandas con el grupo y estuvieron charlando un rato. Les contaron que habían hecho el viaje en autobús. Hacían un recorrido de diez días. Venían de Venecia y les quedaba Florencia, Pisa, Milán y Nápoles. Se iban a la discoteca y decidieron acompañarles. Estuvieron el tiempo justo de reconocer el ambiente. Mélani les recordó que debían madrugar para ver la Basílica de San Pedro. Tenían audiencia con el Papa...
Claudia Ballester Grifo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario