LUCÍA.
Mirándote a los ojos,
en el espejo de tu claridad calma,
en el brillo de un lago sin agua,
en una fuerza de debilidad
extorsionada.
Manteniendo la mirada,
buceando en tu alma,
sintiendo que somos
hermanas.
Digiriendo las palabras
que a ti se te atragantan.
Moviendo la bilis
que destruye la toxicidad
que te acompaña.
Compartiendo sentimientos
y emociones asolidas
y certificadas.
Pergamino de vida
que reseca el espíritu,
pero no acaba con las ganas.
Has sufrido el maltrato
de tu ilusión y esperanza.
Ojos claros, de mirada limpia,
flequillo dorado protegiendo
una inteligencia respetuosa
y callada.
Se abren tus miras
en confianzas bien templadas.
Es hora de ser escuchada,
bendecida y liberada.
Es el momento, amiga mía,
descansa en tu nube
amortiguada,
de algodón y lluvia,
la sequía se acaba.
Claudia Ballester Grifo

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