EL CONDE PAT
(Continuación 31)
AUDIENCIA CON EL PAPA.
El Papa les recibió en la sala de Audiencias. Se quedaron sobrecogidos por la solemnidad de la estancia.
A las 10h habían asistido a la congregación de gente, con billete en mano, que se reunía en la Plaza de San Pedro. El Papa se paseó por la plaza con su Papamóvil antes de dirigirse a los escalones de la Basílica, donde permaneció por todo el evento.
Su santidad se sentó en un trono y desde ahí fue testigo de la audiencia. Las cámaras de televisión están pendientes del Papa Francisco y las pantallas gigantes permiten a toda la gente verlo con detalle.
La audiencia consiste en pequeñas enseñanzas y lecturas principalmente en italiano, pero también en otros idiomas teniendo en cuenta el origen de los grupos que asisten.
Al final se oró el Padre Nuestro en latín; pero la gente lo puede seguir porque está escrito en la parte de detrás de su billete. Después, el Papa Francisco, como Cabeza de la Iglesia Católica impartió su bendición apostólica.
El miércoles era día de audiencias y como deferencia a este grupo tan especial el Papa Francisco quiso darles un abrazo y hablar con ellos. Lidia hacia poquito que había sido confirmada y Claudia estaba haciendo el primer cursillo de preparación para la confirmación. Laia había comulgado el año anterior y estaban las tres al mismo ladito del Papa. El Papa Francisco les regaló un rosario a cada uno y les recordó que la juventud era un bien preciado. Tenían la fuerza y debían poner las ganas para manejar su vida y llevar sus ilusiones a buen puerto. Mélani, Daniel y David también estaban confirmados. El Papa les habló de la importancia de la familia y del respeto a ellos mismos y a los padres.
Daniel y David miraban hipnotizados el efecto de las ventanas a distancia. Conformaban los ojos de una serpiente. Se fueron de allí pensativos, en su cabeza bullían historias de alienígenas. El Papa les bendijo a cada uno y los despidió. ¡Bendita juventud!
El grupo decidió volver al barco para comer y ver las dos películas que les quedaba de Crepúsculo.
Al acabar el cine regresaron a la ciudad para recorrer sus calles. Iban muy animados hablando de las películas con las que habían alucinado cuando se dieron cuenta de que algo había cambiado. La gente iba vestida diferente y el empedrado de las calles y los edificios…
Claudia Ballester Grifo

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