domingo, 12 de enero de 2020

DOCTOR.
Amigo doctor, tuve la ocasión de conocerte el viernes. Solo te vi y nos estrechamos la mano. Te miré a los ojos,pero no encontraste tiempo para mirarme.
Mirabas el ordenador y preguntabas a la vez mientras yo me dirigia a la camilla, desnudaba mis pies y hablaba con la enfermera.
Amigo doctor, no entendiste parte de lo que te dije y no leíste bien parte del mensaje en el ordenador. Pasamos el tiempo enmendando errores y yo luchando por meter pretensiones.
Hablando con la enfermera de la cura, mientras me pedías que me calzara.
Doctor, de espaldas a mi, yo te obedecía haciéndo ademán de bajar. Me paró la desnudez de mis pies y que no llegaba al suelo. La enfermera me preguntó si no quería cura y me dí cuenta del error.
Amigo doctor, si te creo y me escuchas moriría confiando y sin rencor. Pero, amigo mio solo hablabas de protocolo y de equipo de compañeros, siete me dijiste, a los que ya conocí una vez anterior. Ellos no se acuerdan de mi, pero yo soy aquella a la que le hicieron firmar un papel para cortar un antepié enfermo. Me salvó un médico de los siete, el mio, el que ahora ya no está, para mi desesperación.
Te miré a los ojos y me despedí manteniendo tu mirada y rogándote a ti y a Dios. Abogue por mi, amigo doctor.
Claudia Ballester Grifo

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