lunes, 23 de diciembre de 2019

UN PRINCIPIO.
Las fantasías dibujan líneas en ese espacio restringido a la intimidad del que ve con ojos cerrados.
No todo se puede decir, pero se puede sentir y comprimir su encanto en un trocito del corazón y en el cajón del gran armario, el cerebro.
Las historias se arremolinan en latente germinar esperando su oportunidad. Se atropellan las imágenes y te asaltan en cualquier momento. Siempre son queridas y apreciadas. No hay mal momento para recibir la musa y se abre la puerta a la inspiración y,con suerte,al talento.
Dóciles y obedientes discurren las letras en la cuartilla dispuesta. Juega la tinta a hacerle cosquillas y ríe palabras gruesas. Se difumina en el fondo del escrito la imagen con singular belleza. Es el espejo de un alma inquieta. El ente que bracea en un mar tranquilo o en amenaza de tormenta. Sigue adelante con la motivación bien dispuesta.
El orgullo abraza con retazo de algodón el trabajo acabado. La sonrisa se despliega con ese cuño que cada uno personaliza y crea. Se inspira con fuerza y va desinflándose el cuerpo con una brisa de atardecer y un ocaso que el cielo acuesta.
Claudia Ballester Grifo

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