DESIERTO DISTAL.
La culebrilla se retuerce
avanzando por un suelo
descarnado y seco.
Contrae con los anillos de
su cuerpo el tejido macilento.
Ya no respira,
se resquebraja el yeso,
conforma el dibujo,
se afianza la pared.
Dolor contrito en punta de dedo,
la falange distal en duelo.
Llora el pie su herido,
un dedo más que perder.
Apretando los dientes,
en baño de suero para
reblandecer.
El dolor borda el sudario
en el algodón de la
piel.
Se repliega la tersura,
se momifica el miedo,
el cuchillo carnicero
por aparecer.
Lucha desesperada,
sonrojo del alma,
mortaja del destino,
cambio de huellas que marca
el camino.
Noches tediosas,
largas y fastigosas,
¡ qué cansancio!
¡Dios Mio!
Claudia Ballester Grifo

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