2020.
El chupete caído,
juguete de silicona,
babita de niño,
fragancia de Nenuco,
balbuceo del que
mimetiza y empieza a
aprender.
El abuelo con su paso cansino,
melena cana y barba
de unos días y otros también.
Extiende su mano,
alcanza al niño,
su mirada de puro caramelo,
se derrite ante la ingenuidad
del que empieza con pasos
vacilantes a andar
a la par que él.
Se dan la mano
y mientras uno avanza,
el mayor le envia la
brisa que lo va a mantener.
Aires de sabiduría que
curten al niño deshojando
las hojas que van a
caer a sus pies.
Bienvenido sea el niño
que nos deslumbra
con ese capicua lleno
de presagios y de buena
intención.
Con los brazos abiertos
recibimos al 2020
y despedimos al buen
anciano magnánimo
y bonachón.
Claudia Ballester Grifo
FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO.

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