EL CONDE PAT.
MAGALI.(Continuación 7)
Magali corría por la espesura del bosque, su poder había aumentado con los años de soledad y autocontrol. Se había desvinculado del Amo y se sentía dueña de sí misma. Echaba mucho de menos a Pat. El tiempo no tenía secretos para ella y podía jugar con la arena del reloj a su antojo. Revirtió la larga separación y sus ojos recobraron el brillo de la cordura.
Las doce tañían en lo alto del campanario. El Conde Pat asomó una mano por el sarcófago. Magali le cogió la mano. La conexión fue instantánea. Pat recuperaba a su compañera. Se lanzaron a la noche, solos, tenían mucho que compartir.
Los sentidos del vampiro son extremadamente sensibles. Podían escuchar el arrullo de la brisa al rozar una hoja. El desperezo de un escarabajo en su refugio. La gota de rocío deslizándose por el pétalo de una flor. La intensidad de los colores era un estallido en su retina y los sabores adquirían otra dimensión incluso antes de llegar a su boca. Magali y Pat se hallaban tumbados en un remanso del rio. Oían el gorjear del agua limpia y fresca escapando de la fuente. La calma empapaba su bienestar. No querían hablar de la terrible experiencia pasada de Magali. Las miras se proyectaban en el futuro. Pat le habló a su amiga de la familia mortal que había conseguido. Le habló de los niños y de su implicación en que conocieran el mundo. Magali se ilusionó con esa familia que se le regalaba. Deseaba conocerlos. El amor que sentía Pat por ellos le llegaba con nitidez. La ilusión, el tener proyectos le devolvió la brillantez de su hermosura. Pat la miraba con embeleso. Su corazón rebosaba de amor hacia Magali. Se quedó petrificado. Un ser como él tenía corazón. Pat le cogió la mano y se la llevó a su pecho. Se miraron a los ojos y el mundo desapareció a sus pies.
Volaron hacia el cielo estrellado. Recorrieron planetas, constelaciones y galaxias. Tiempos y espacios y se quedaron a descansar en una duna de Marte. El planeta Rojo era el cuarto en distancia al sol, el segundo más pequeño. Su vestido rojo se debe a la cantidad de hierro que contiene en su superficie. Es un planeta telúrico con una atmosfera delgada de dióxido de Carbono y posee dos satélites pequeños y de forma irregular, FOBOS y DEIMOS. Su nombre se lo debe al dios de la guerra de la mitología romana (Ares en la mitología griega). Sus características superficiales recuerdan tanto a los cráteres de la Luna como a los valles, desiertos y casquetes polares de la Tierra. Pat llevó a Magali a una cueva que conocía. Discurría un agua bicarbonatada fresquísima. Crecía en las rocas un musgo blanco que sabía a langosta. No le entraba la luz con lo que se quedaron a dormir.
Magali despertó sobresaltada, la tierra se movía y el agua subía rápidamente llegando a la altura en la que estaban descansando. Ya entendemos por qué Marte es un planeta telúrico, es rico en terremotos. Se tele transportaron riendo a carcajadas por el trajín. Ese día Pat y Magali durmieron en el mismo escondite, en el sótano. Magali estaba lista para conocer a los niños..
Claudia Ballester Grifo.

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