lunes, 2 de diciembre de 2019

OBESIDAD MÓRBIDA.
Cuando nos enamoramos del alma. Cuando hacemos del''Me hace reir'' nuestro mundo. Es lícito, siempre que unamos nuestra vida al equilibrio.

Cuando el cuerpo amado se hincha como un globo. Hace de la comida su adicción y se sumerge en la soledad del corredor de fondo,pero sentado a la banqueta de la cocina.

Cuando tu hija te mira pidiéndote que la saques al parque. Y tú buscas excusas de no poder porque prefieres la comida.
Tú mujer, con la mirada de vergüenza llena, le dice a la niña que lo harás por ella y tú rezongas como sapo boca arriba.

Cuando te quejas del futuro que ofreces sin mover una sola caloría y sueñas con el siguiente bocado y ya insalivas, has vendido tu cuerpo, el amor y la verdad.

Tu mujer no se rinde, pero juega en el ring con todas las de perder. Contra las cuerdas un peso pluma frente al Goliat de las hamburguesas y las montañas de pasta... Patatas fritas.

Tu hija no te responde ya tan solo te mira, deja de hacer cosas porque copia tus miedos y tu ejemplo la perjudica. Tu mundo se destroza ante la involución de la niña.

Coge las riendas de tu espacio. Muerde la adicción que te destruye y te aleja de la gente querida. Bucea en el mar de tu vida y encuentra el coral que te ata a una muerte prematura. Respira tres veces y enfréntate a tus peores Pesadillas.

VIVE!!!
Claudia Ballester Grifo

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