EL CONDE PAT.
(Continuación 6)
Volaron a través del tiempo al Egipto de los faraones. El vampiro y los tres niños disfrutando de una aventura llena de misterio. Aterrizaron en la habitación de Tutankamón. Lo pudieron observar en su tálamo nupcial. Dos niños abrazados como si fueran hermanos y realmente lo eran por parte de padre, Akenatón. Una hermosa pintura hablaba con la luz de los colores. Tutankamón perteneciente a la Dinastía XVIII. Imagen viva de Atón. Era hijo de Akenatón y una hermana suya por lo tanto era un hijo producto de incesto. La niña que dormía a su lado era Ankesenamen, la que vive por Atón, hija de Akenatón y de la Gran Esposa Real, Nefertiti. Doble relación incestuosa. La divinidad del faraón se mantenía en la familia. No era extraño relaciones entre padres e hijos, hermanos incluso abuelos y nietas.
Ankesenamen abrió los ojos sin dejar tiempo a la reacción de los niños. Pat congeló su grito y tranquilizó mentalmente a la niña de 13 años. Mélani tenía 10 años y se quedó ojiplástica. ¿Cómo podía ser Reina y estar casada esa criatura? Se hicieron amigas. Una morena frente a una rubia. Pieles blancas, mirada de noche versus verde mar. La reina se quitó su brazalete y se lo dio a Mélani, sabía que no la volvería a ver.
Al primer bostezo del faraón desaparecieron. En el Valle de los Reyes encontraron su tumba, murió a los 19 años, atormentado de dolores óseos por tara genética y aquejado de malaria. Su mujer se casó con su abuelo, Ay. En las nuevas nupcias tiró el ramo de flores a la nada para que lo recogiera Mélani. Por la mañana en la habitación de Mélani, el olor de rosas despertó a la bella durmiente. Pat dormía en el sótano tras saciar su sed con unos moluscos que dejaron su reguero baboso como prueba de su presencia.
Daniel y Mélani se fueron al cole tan frescos como si hubieran dormido toda la noche. Se sentían fuertes y llenos de vigor. Su secreto a salvo, David durmió un poco más y se levantó con un apetito atroz, vivía en un cuento...
Claudia Ballester Grifo.

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