CARIÑO.
Tu mirada de párpado cerrado.
Frente nívea nadando en los matices del amarillo más ceniciento.
Temblor de labio en tímida sonrisa.
Lloran tus manos el no hacer nada.
Mamá querida, sufro la noria de tu mente, el vértigo de tu delirio.
A tu lado en la cama, sin tocarte te doy mimo.
Pena mi ánimo, sufren mis ganas, languideces ante mis ojos, lloran mis sentidos.
Esa gotita de caldo, oro de amor derretido. Besa tus labios, reconforta la pérdida de salud, alivia el desatino.
Mis ojos con el cerrado de los tuyos. Acompaño tu mano, dirijo tu camino.
Madre querida, estoy contigo.
Claudia Ballester Grifo

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