lunes, 2 de diciembre de 2019

AZUL Y ROSA.
Abro la ventana y entras
en el sol de la mañana,
con el calor de los rayos
que te transportan galopando
en corceles de fuego.

Te respiro con el aire,
brisa de hierbabuena y menta
que cosquillea en mi interior
y purifica las malas ideas.

Te siento en mis ganas,
te vivo en mis sueños,
el tiempo no te olvida,
baúl de mis pesares.

Acaricio tu sonrisa,
velada en el espejo de los años,
el calor de tu mirada,
derritiendo la cera de
mi carne.
Esa rosa que me ofreciste,
pétalos secos en las
arrugas de mis penares.
Claudia Ballester Grifo

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