AGOBIO.
Parpadean las luces en el árbol de Navidad.
Ramas ralas de metal eléctrico,
armonizadas con el guiño del aura blanca.
Vuela mi imaginación
empujando el carro de mi
esfuerzo, mientras Eolo
reconforta el sudor del
agobio.
Empeño en continuar,
siempre a delante, aunque
haya que parar para recuperar
resuello.
Costra en la piel,
roce en el camino.
Susurro de la ola
que refresca el cansancio
y alivia las cadenas
de un penar castizo.
Se puede, sí.
Si hay empeño y compromiso.
Si el amor empapa el
miedo.
Si el cariño es el forro
del corazón, latiendo
a pesar del caprichoso
destino.
Claudia Ballester Grifo

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