miércoles, 4 de diciembre de 2019

NECROSIS.
Llora la noche calambres
de escarcha.
Se deslizan las gotas
mojando la calzada sedienta.
Se cruzan los vientos a ráfagas
y en una pompa de despliegue
eléctrico, matices morados
pintando el frío en la rue callada.

Se desboca el corazón en
el pecho.
Cabalga el pulso libre y fuerte,
buscando un río de esperanza.
Aguas calmas y transparentes,
donde saciar la sed,
donde encontrar ideas claras.

Suda el espíritu,
clama el alma en tránsito,
se dispersa la materia,
el dolor configura su nombre,
corre como las corrientes,
subterráneas, silenciosas,
traicioneras.
Claudia Ballester Grifo

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