MÉLANI DESCUBRIÓ A PAT.
(Continuación 5)
Una noche Mélani oyó un ruido persistente. Se levantó con la incertidumbre del que intuye que pasa algo, pero no se lo acaba de creer. Recorrió la casa sin ver nada y se fue al aseo antes de volver a la cama. Se sentó en el inodoro. Notó un impacto en su trasero. Medio dormida se levantó de un salto y las fauces de un cocodrilo aparecieron ante sus ojos. No se lo podía creer. Cerró la tapa del wáter gritando con la voz ahogada. El único que la escuchó fue Pat que salía a una de sus incursiones nocturnas. Entró en el aseo a socorrerla y la pobre se desmayó al verlo. Pat se alimentó del saurio. Mientras secaba su cuerpo iba viendo imágenes de la vida de la víctima. Lo visualizó siendo una cría entre humanos. Lo habían acogido como juguete y al crecer, viéndolo un peligro lo habían tirado por el sanitario. Notó su vida mientras se desvanecía la energía. Lo vio cazando ratas en las alcantarillas y el espacio se le quedaba reducido, buscaba una salida. Se equivocó, no era el camino hacia el rio. Pat lo arrastró consigo y ambos desaparecieron en la espesura de la noche.
Daniel encontró por la mañana a Mélani en el suelo del baño. Su hermana tenía muy mal color de cara. Le ayudó a llegar a la cama y le preguntó por lo que había pasado. Le habló de Pat, un pato con colmillos. Daniel pensó que todo había sido fruto de una pesadilla. Un pato vampiro y un cocodrilo era mucho pedir para una mente racional como la suya. Se preparó el almuerzo y se fue a la escuela dejando a su hermana que descansase.
David termino su desayuno y subió a la cama con la hermana. Sus dos años le concedía un plus de ingenuidad que le permitía imaginar sin prejuicios. Él conocía a Pat. Lo había visto subir por las escaleras de la bodega, pero no le dio importancia. Era uno más de la casa. El cocodrilo le impactó, no volvería a sentarse a hacer pis sin mirar.
Cuando volvió Daniel del cole quedaron de acuerdo los tres para cazar a Pat. Y esa noche se juntaron a las doce en la puerta de la bodega. Mientras ascendía por las escaleras el vampiro iba hablando con ellos telepáticamente. Estaba solo y deseaba una familia, ellos eran su familia. Los protegería y les enseñaría cosas que en su vida mortal les iba a costar toda una vida aprender. Sin preguntas se fueron con él.
Claudia Ballester Grifo.

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