NOCHE LARGA.
Llora la calle con su vestido de pena del color de la noche.
Se desliza con pies descalzos calando las paredes, dibujando lagos.
Viene acompañada del tambor de Ator,
dirigiendo la coreografia un despliegue de libélulas.
Desfila camino abajo con suspiro de doncella, desgarro de parturienta.
Noche larga, taciturna,buscando gresca.
Tormenta enfurecida mientras el sueño se abate tras las puertas.
Se retuercen las mantas, arrebuja la expectación el que a su reclamo se despierta.
Sube el pulso, el corazón se acelera, marca el ritmo cada descarga que llega.
Los sueños se diluyen con cada gota que se desliza invadiendo ventanas, golpeando con fuerza.
Salen despavoridos diseñando silencios con los que aceptar, inmóviles, batutas siniestras.
Cierro los ojos, sudo el confort de la cama que se convierte en bañera.
Pasan las horas y en mentirosa calma pasa la estona.
Protesta mi cabeza, hierven las ideas.
Las palabras se dan un baño de sal y arena.
No hay infusión que calme el dolor y la pena.
Claudia Ballester Grifo

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