lunes, 6 de abril de 2020

PERPETUA.
La barandilla de mi balcón, pulmón en esencia de mis mañanas.
Pegada mi frente al calor del acero que con su bostezo el sol regala.
Acaricia la leve brisa cada cabello que se escapa. Reclinada mi ausencia, en huelga las ganas.

Dejadez de una rutina que se perpetua, cansina estampa.
No te vayas, astro rey, alarga el guiño, mece con tu energía la añoranza.
Volverá el tiempo de gominolas, canela en rama. Se deslizarán las risas descolgadas por la hiedra, sugerente, verde en su hoja lozana.

Podrá variar el prisma de la mirada.
Se enlentecerán los pasos, huellas débiles de días de sillón y cama.
Aparecerán ideas nuevas o viejas rescatadas. Adornaremos un nuevo cielo de nubes púrpuras y alas de escamas.
Las pompas de jabón, prisión de reo, ahogarán en las brumas al verdugo de los miedos.
Esquivo enemigo, sin olor ni cuerpo apreciado por la vista, angustia de los nervios.
Claudia Ballester Grifo

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