jueves, 23 de abril de 2020

DERECHO.
¡Ayyyyyy, España, esta tierra mía!
Azahar de sus gentes, naranjos de la comunidad, cuna de mi vida.
Barco a la deriva que zozobra sin capitán que dirija.
Es el grumete una marioneta de cuerda podrida.
Un hilo endeble que no sustenta honor ni gallardía.

Los días transcurren en la más patética penuría.
Nos cantan contagios y muertes y la medalla es nuestra, sin duda.
Estadísticas sin criterio ni fiables, soledad de mi amargura.
Pueblo vencido, adoctrinado, resignado... Ya, ni pregunta.

Dejamos ir a nuestros mayores solos, un adiós sin retorno,
sin abrazo, sin despedida.
Lloramos su marcha confinados, en silencio, sin armar ruido,
resignados, hundidos... Amedrantados.
¡Ayyyy, España, esta tierra mía!
De mis padres, de mis abuelos, huesos de los antepasados
formando parte de su consistencia y hermosura.
Tierra de los míos, de los nuestros, sobrecogida por tanta sepultura.

Lloro reclinada en el pesar de mi angustía, taladrado
el corazón de tanta sabiduría perdida.
Espinas del rosal de la libertad de mis días.
Pinchos asesinos que envenena una idea oscura.
Mis plegarías por tanta familia hundida.
Polvo de mi polvo, tierra querida.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:

Publicar un comentario