lunes, 30 de marzo de 2020

DE SENTIDO AL RÍO.
Atónita observo el griterío de una mujer fuera de sí.
Su rostro macilento, aterciopelado de vello fino que toma protagonismo con el decaimiento de su cabello corto.
Los ojos como platos con unos globos que se caen de las órbitas.
Yugular en expansión riéndose de la aspirina.
Triste retrato esperpéntico de una realidad en constante cizañera y un velo negro que se eterniza.

Alucinada observo la salida de tono a una mente saturada de información sesgada y tóxica.
Sapos y lagartos a la adolescencia eterna de alguien que no madura ni se espera.
¡Qué hacer los padres en este encierro de puertas abiertas!
En casa residimos cuatro más los que se sumen.
Pantalla abierta de redes sociales. Sorbidos los cocos hasta el infarto de los sentidos y el colmo de la razón.

Se intuye la calma. El toque de atención devuelve el silencio, pero no hay negociación.
La casa aumenta su rincón y separamos contienda hasta mejor ocasión.
El sufrimiento es grande cuando reconozco a esa mujer.
¡Dios mio, soy yo!
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:

Publicar un comentario