miércoles, 15 de abril de 2020

LO SENCILLO.
Clama la pena una lluvia incesante.
Días negros de prieta nube,
escudo de cristal, crisol velando la vigília.
Estallido de fuerza,
contención en un encierro
que cuelga la llave
tras girar la cerradura.

Callados y expectantes,
individuos de la muestra,
estadística informe
de bultos y tripas.
Se alza alguna lengua,
Repta por la esquina,
se alza cual cobra en pos
de la embestida.

Pesado el cielo que se
desploma sin lluvia.
Firme el acero que encumbra
la angustia.
Se hace la noche en el día.
Canta un rumor en la cocina.
Es una voz amable
de pocos años y mucha
sabiduría.
Un hilo conductivo
que me nubla la locura.

Amor es la palabra,
luz en el conjuro del mal día.
Puede pesar el miedo,
pero liviano con las alas
de la hermosura.
Me dirijo a lo que salva,
cada uno que elija su atadura.
Acógete al cariño,
beso puro y antiséptico
que todo lo cura.
Claudia Ballester Grifo

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