TRANSFERENCIA.
Brama el océano con su voz arrastrada. Ahogada en el salado líquido de infinitas gotas se haya el alma.
Enlazadas sus manos llevan las hermanas.
Su espacio adquirido sin jerarquía y por inclinación necesaria.
Saltan, ruedan, votan, algarabía, ilusión, cadena consolidada.
Llegan las gotas, forman y nadan.
Lamen la orilla, besan su falda.
Arena sedienta que espera el agua.
Bendice su sombra la humedad que empapa.
Se adentra el flujo, empujan las ganas.
Se duermen las olas,
descansando la espuma
sus blancas barbas.
Abraza el amor las dunas que se alzan.
Llega la savia que llena de vida la estampa del sol que quema la playa.
Claudia Ballester Grifo.

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