ENCRUCIJADA.
Necesitamos flores blancas en el césped verde.
Necesitamos almas buenas y brisas de alas angelicales.
Necesitamos paciencia para liberar los hospitales y atender la pandemia, pero también patologías previas.
La incertidumbre pasado el pico vuela con membranas nuevas.
Los callados y recallados levantamos un dedo con prudencia.
Aquí estamos invisibles y,sin duda alguna,es de juicio común que así sea.
Pobres crónicos amenazados en primera fila y en la trinchera. Resguardados del oxígeno que era realidad precisa y ya ni se sueña.
Sudor relamido, acidificado por el salitre de la quimera.
¿Será seguro el aire ahí fuera?
No sé si asomar la nariz sin una vacuna puesta.
Oportunidad, unidad y reconstrucción habla un rostro que gobierna.
Le habemos creído a pies juntillas y hemos puesto empeño.
Obviamos lo que dicen bulos, creemos prensa y noticia pagada.
Somos buenos y correctos, esperemos que la enfermedad se ahogue en la nada.
Claudia Ballester Grifo

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