DELIRIO.
Reposan las ganas en el pino amigo que me respalda.
En medio del bosque verde, perdida en la frescura de la
gota que se desliza y remansa.
Oliendo a esa lluvia que limpia y arrastra.
Creo en mi ilusión un sol que busca.
Acaricia mi cara, ilumina con su alegría.
Entibia con su calor mi piel aterida.
En plena naturaleza sin corrientes que
persigan con su mortaja explosiva.
Lejos de manos amigas convertidas por
las circunstancias en bocas de muerte presunta.
Tan lejos de la vida amiga, buscando la seguridad
en vegetal libre de culpa.
Sueños de distancia buscando salida.
Sumergida en un mutismo, abierta al cielo que me mira.
Claudia Ballester Grifo

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