MARIPOSA.
Si acercara trino que llegara a tu oído,
abriría esos ojos cerrados por olvido.
Si te tocaran mis manos prendidas del aura amanecida,
tal vez lograra encender tus ganas dormidas.
Si pudiera acercar mi calor a tu soledad fria,
tal vez se llenara de aroma tu día.
El yugo del miedo nubla el cielo del que mira.
Pocos días soleados disfruta este encierro amigo,
pero nada deseado.
Potenciemos la lupa desde el mismo pensamiento
y que florezcan las flores con excelentes emisarios.
Qué sigan los ríos sus cauces y sus bordes recorten los llanos.
Qué siga la vida mientras nosotros degustamos
un hálito de su sonrisa, un aleteo de sus alas
que nos va oxigenando.
Si yo fuera mariposa volaría hasta tu frente querida.
Besaría tus dudas, abrazaría tus plegarías.
Me deslizaría en tus sueños para reposar tu descanso
y descansar la soledad de una casa donde uno se acuesta,
uno se levanta.
No estás sola, madre, mi amor te alcanza.
Claudia Ballester Grifo

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