CRONOS
El sol amigo se enreda entre las sábanas.
Me hace cosquillas y despierta una sonrisa
mientras los ojos perseveran en su luna cerrada.
El silencio acompaña el destierro de las prisas.
Cronos ha descendido a las tinieblas mientras
la vida se derrama.
Ulula un palomo rendido a la mañana.
Disfruta el sol de su baño de luz desde hora muy temprana.
Se despereza el sueño y con él los personajes que le acompañan.
Vueltas en la sombra que arropa los miedos que se desatan.
Rienda suelta al inconsciente, besando las heridas que el consciente rescata.
Noches prolíficas de detalles que la aurora revierte y apaña.
Se dirigen las sombras al frondoso bosque alicatando la umbría de su corazón,
fuerte, con tenazas.
Aleteando en un suave arrullo se van creciendo las ganas.
El hálito abre las ventanas y el pulso del día entra en la casa.
Los pasos, en la calle, cuentan las rayas y el azote de camiones sobresalta
su carga y descarga.
Sonido grave de moscardones rodando las agujas del sol que les van como espadas.
Va ganando el trino de gorriones y la estela del bruto se acalla en la distancía.
Claudia Ballester Grifo

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