domingo, 26 de abril de 2020

UN SUSPIRO.
Abrazando la nostalgía, vagando la melancolía en el lamento de una mirada.
Sol que lleva de la mano un infante que se despierta de su encierro.
De la mano con el padre hablando de sus empeños.
Gorrita ladeada de golfillo inquieto, va andando hecho un hombre que ha madurado despierto.

De balcón a balcón me separa un abrazo.
Nuestros ojos no se cruzan, lo impide un soslayo. Un embarazo de piedra, frío al calor de una emoción tan fuerte. Un sentir de madre e hija que no se ven aunque hablen a menudo.

No soy una niña y no me toca la calle. Soy vulnerable y,por la cuenta que me tiene, me mantendré confinada hasta que salga mi gente. No tendrá sentido un encierro si la paloma va y viene.

El día que salga espero que sea tu día, madre.
Volver a la vida una al lado de la otra como siempre.
Mirarte a los ojos y darte a entender que me tienes.
Eres el suspiro de mis pensamientos,
el abrazo cariñoso de tu temple.
La fortaleza que sola te mantiene.
Correr a tu figura, campo de finas flores y arrodillarme  a tu fragancía para vivir de nuevo.
Claudia Ballester Grifo

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