EL REGALO DEL ALMA.
Se funde el amarillo con el rojo.
Se destila el gualda triste y macilento sin la pasión de la sangre que lo acorrala.
Migran los colores abandonando un alma que de tanto defenderlos quedó exhausta.
Vuela el oxígeno pesando menos que nada. Se fibrosa la esponja, se apelmazan las alas.
Se asfixia un cuerpo de bandera y patría.
Se cambía el uniforme por el pijama.
La gorra cubre la cabeza del bebé que le espera sin esperanza.
La madre abraza la angustía de una cama fría, una casa solitaría.
Llora el cielo, cierran las filas los ángeles que se cuadran.
Eras uno más en la fila.
Un soldado sin nombre, pero dispuesto con la fuerza que da el coraje y la entrega.
Caíste con las botas puestas y con el uniforme soñado desde tu más tierna infancía.
Vocación de valiente, presupuesto incierto, pero la intención inteligente.
Laguna bravía en esa mirada de la simiente.
Legado en tierra de tu partida inminente.
Suena el himno, se cuadra el ejército, honor a una muerte.
Claudia Ballester Grifo


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