COLAS.
En la telaraña de mis sueños
siguen pegados los miedos
que estrangulan los días
encontrando pocos aciertos.
Desde la ventana de mis ojos,
en total confinamiento
se llama a las colas
buscando el deseo.
Se persiguen las mascarillas,
una por individuo,
que proteja al prójimo
más que a uno mismo.
Se bloquea la informática,
habiendo dispensario
no llega la dispensa.
¿Quién tuvo la ocurrencia?
Las farmacias sufren
la espera de blancas sienes,
perlas de cabellos canos
que vuelven al confinamiento
si mascarilla ni medicación.
Sigue llorando el cielo
lo que no encauza mano humana.
Siguen los despropósitos,
no se da en la diana.
Se van a contagiar los
que hasta ahora estaban
a salvo en su casa.
A ver si se ponen de acuerdo.
Me gustaría recibir mi mascarilla en el buzón.
Ya se hace para las elecciones,
no entiendo ahora
otro medio mejor.
El bicho está fuera,
hasta los niños dicen:
- mamá, yo, no.
Les preguntan si quieren
salir a la calle:
-no, mamá. Estando el bicho, no.
Claudia Ballester Grifo

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