domingo, 19 de abril de 2020

PARA MI SOL.
La melena del tiempo, descubre tu cara.
Piel blanca, amable, tersa y franca.
Respetan los años arrugas invisibles a la mirada.
Es la fresa de tu boca, jugo que alimenta con cada palabra.
Es tu mirada limpia detrás del velo de la timidez y de la gracia.
Ojos de chocolate llenos, tibios y hermosos,
 locura por los tiempos de tacón y falda.

Se separaron los cielos el día que me recogió una toalla.
Me pusieron en tus brazos y yo descubrí a la gran madre que atesorabas.
Naciste un 20 de abril para mi alegría y esperanza.
Descubrí el amor de tu abrazo, el pulso que calmaba mis ganas.
Sonreí a la vida. Me tocó la mejor madre sin esperarla.
Abrigo tus enseñanzas que es lo mejor de ti misma que me regalas.
Beso tus besos, pegadita a ti, madre, amiga, hermosa, limpia, amada.
Estrella de la estela que sigo con mucha atención, referente y guía, maestra,
doctora, mujer que me guarda.

Desde este encierro, separación obligada, te envío mis letras
para que acompañen este día madre venerada.
Prometo tarta, velas y la llegada de tu familia el día que el miedo
se aleje de tu seguridad sagrada.
TE QUEREMOS, MAMÁ.
Claudia Ballester Grifo

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