EL PUZZLE.
Mirando a través de la ventana, umbral abierto a mi fantasia. Descubro en la terraza contigua una figura. Se encuentra su torso de rodillas, resbala la lluvia por su cabellera encanecida.
De palmas abiertas, mirando hacia arriba, resbalan sus lágrimas y el cielo se mimetiza con su postura.
Se desploma el agua, burbujas en el charco de su plexura. Empapada su tela, cuelga un rosario del rezo de su hermosura. Nunca una mujer fue más ángel y su plegaría más dirigida.
Llueve y llueve y limpia la atmósfera la enfermedad y la locura.
Aires cálidos, fango de desierto que se une al bucle de la pesadilla.
Danzando en medio de las dunas, se levantan unos velos de bailarina.
Danzan los pies descalzos, acostumbrados a las temperaturas. Cantan los cascabeles, música joven que se eleva a través del tiempo, ranura del plasma que conecta la hartura.
Desde el agua escasa del África negra unos niños vagan, juegan con su sonrisa abierta.
Perlas sembrando unos ojos de luna llena. Puntos negros de mirada, sencilla e ingenua.
Corren y saltan se empapan de la lluvia que escasea. Tienden su mano y la anciana de rodillas besa su gesto. Se acerca la bailarina y sujetando su abrazo se unen en el amor que Dios bendice desde lo alto.
Infancia, juventud y sabiduría unidas por el tiempo y el espacio.
Claudia Ballester Grifo
PDT. LA NIÑEZ, JUVENTUD Y TERCERA EDAD, PUZZLE EN LA PANDEMIA.

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