GUIRNALDA NEGRA.
España está de luto. Deja ir a sus muertos sin saber dónde los llevan. Llora la familia de miedo, rabia e impotencia. Agonizan los inocentes con el único consuelo de ver mascarillas puestas. 😰😓
El lazo negro prendido de nuestra bandera, a media asta ondea, sin fuerza y con la pena a cuestas.
Se alza la paloma blanca llevando su guirnalda negra. La ofrece a las almas que en ejército invaden las estrellas.
En los hospitales se derrumban batas impermeables, mascarillas, gafas, caretas enteras. Se arrugan ante las camillas que desfilan con la sábana cubierta. Se asfixian los gemidos bajo esas extenuantes sudaderas.
No son familia, pero como si lo fueran. Toda su lucha y sus ganas se entierran con cada vida que la muerte se lleva.
Suenan trompetas, acordes de tristeza. Firmes al llanto, rotos y arrastrados por el quebranto que nos supera. No hay lugar para otra cosa mientras sigan desfilando almas buenas que son arrancadas de nuestro lado acompañadas con su bolsa de incertidumbre, soledad de ansiedad llena.
Vendrán tiempos de magnolias y gardenias. Las camelias prenderán de nuestro brazo y nos invitarán a bailes y verbenas.
Las novias brillarán con sus calas y sus rosas.
Los niños volverán a sus parques y nosotros veneraremos a los ancianos con más fuerza.
Las fotos de los idos se alzarán omnipresentes y un monumento en su honor honrará los días, las noches y las siestas.
Claudia Ballester Grifo

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