DOMINGO DE RESURRECCIÓN.
Trinan los pájaros con la alegría de extender sus alas
al sol que da la bienvenida.
Se ha encontrado la Dolorosa con el Hijo que resucita
y sin polvora ni aplausos ha llegado la nueva al hermoso dia que se nos brinda.
No guardan la distancia los pájaros.
No se cubre el astro con mascarilla.
Permanece la tierra silvestre y a su rutina.
Pobres de los hombres sin medios en su desdicha.
La mirada a Dios en sus alturas.
Corazon de Jesús, eleva nuestras plegarías
y álzalas contigo, allá, donde Tú vayas.
Se desmaya la nostalgia en el manto de la Semana Santa.
Despertó ya el sudario, se instaló la luz en el alma.
Ladra un perro en la calle callada, un grave ladrido,
corto, único, con la respuesta de los gorriones en su rama.
Cruza la pena en anhelo de esperanza.
Está abierta la Cueva, Domingo de Resurreccion,
la alegria detrás de la puerta.
La calle... callada.
Claudia Ballester Grifo

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