LA ESQUINA DEL CÍRCULO.
El azul eléctrico se mezcla con el aroma del viento que se cuela por balcones y ventanas.
La prisa se almacena en las ruedas que se deslizan por la calzada. Se mimetiza el gris del acero en las calles silenciadas por la canturrela de los pájaros en sus ramas.
Se huele a una lluvía no lejana. Empujadas las nubes en sus capas más altas, una bruma de algodón oscurece la siesta en el acomode de sus ganas.
Corre la pluma en sus horas tempranas, manuscrito de lo vivido, avecillas que todo lo captan, sentir de una vida que corriendo no alcanza.
Quiero plasmar todas mis horas, las bajas y las altas. Forjar un camino con mis datas. Volver algún día al vinilo de mi música creada. Ese susurro de vida que llevo tatuada.
Trinos de mi canto, sentir de mi esperanza, búsqueda que sabiendo el comienzo no quiero ver cuando acaba.
Filosofa sin querer el que observa, apunta y calla. Con las campanadas de la torre descubre con añoranza que quitando las telarañas del escrito el corazón palpita y abarca.
Discierne pensamientos que en su día fueron palabras. Adquirieron flor de verdad, dato científico en el polvo de la esperanza. Perdura el que quiere,paciencia que apunta el logro en el horizonte que nos alcanza.
Déjemos que la lluvia cruce la calle y la espera moje sus ansias. Que sea el agua limpia la que borre las horas perdidas en los sueños, recuerdos inconscientes del que busca en el sentir de la memoria deseada.
Claudia Ballester Grifo

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