jueves, 30 de abril de 2020

MIRADA DE ROBLE.
Tuve una historía de ojos de roble. Mirada castaña en noches de hamburguesa, risas y alma joven.
Compartimos la serena faz de la luna,
celestina de un plan sin guión, ni seguidores. Solos en la aventura de un mal de amores. Esclavos los dos de su tiempo, soledad sin sabores.

Tengo un cuento para mis nietos de arrugas y olvidos. Una huida a tiempo de un descosido. Un mar alumbrado por las estrellas con un queso nadando en su mirar enamorado. Un susurro entre las  olas acariciendo el amor nacido.

Tengo una capa de azul marino. Un aire contenido de pasión y duelo esperando un encuentro siempre tardío. Las esperas en la aguja del tiempo suspendido, creyéndose morir por no saber de tu destino.
Me atrapaste en el hilo de tu camino, me hiciste tuya para dudar del maleficio.

Tengo un cuento de azul contenido. De arenas blandas y sales de respiro.
Brisa cálida de arrope y arrimo, risas de caracola, martillo clavando en el corazón un arrullo.
Me fui de tu abrazo sin sentido buscando otros brazos menos impíos.
Me dí la oportunidad,que tú ciego de orgullo, pretendías  arrebatarme sin darme cobijo.

Al viento le digo que pasaron los años, pero no olvido. En mis sueños más profundos existe un rincón para reunirme contigo. Somos tú y yo, a pesar del tiempo, la distancía y el olvido.
Claudia Ballester Grifo

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