viernes, 17 de abril de 2020

AMOR.
El amor, infinito amor que desplegamos con una fuente inagotable de energía.
Ese amor que no divide, ni parcela ni entiene de particiones.
Ese amor que se suma, calma y vivifica, cura y quiere.
Ese abrazo, mirada tierna con la que expresamos el sentimiento
y ahora lo reinventamos para besar en la distancia
lo que la cercanía no puede.

Ese sentimiento que aporta soluciones sin dejar que el interruptor
de los intereses parpadee.
Se doblega el instinto al pulso y la protección de lo que queremos
prospera  al infinito y trasciende.
Mirada piadosa que no entiende de juicios ni leyes.
No se engola con la mentira porque la intuición sobreviene.

No marca la máscara dudas ni miedos.
 Se deshace en la dulzura del sentir de una madre arrullando a su hijo.
Se acomoda el gesto para no mostrar enojo
y afianzar el nido que sustente los lazos.
No hay disputa que trascienda ni error que no se retome.
El amor limpia la causa, la madre mira al hijo y el sol se derrite.
 Se aleja la sombra con murmullo rastrero para filtrarse en las alcantarillas
que reciclan y llevan al río.
Se deshace el miedo y el nudo y se abre el día
con la frescura que conforta e invita al arrimo.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:

Publicar un comentario