DESESCALADA.
Por el chivato de la tele me llega como graznido macabro las ordas de botellón que acechan.
Desde mi encierro solidario llora mi pesar tal descalabro.
Adulta, consciente, sanitaria y vulnerable, cruje mi sentir la hecatombe.
Se desviste el cristal que eclipsa,
verdades de alcoba en medio de la marabunta.
Con el riego de alcohol plantas hermosas, se secan las seseras y las arrugas se encartonan.
Se momifican las sonrisas que asisten a la víspera.
Las vírgenes y pulcras ideas se someten a violaciones de la impronta y secuencia.
Llora el dia la noche que no llega.
Mueren los hijos no natos una semilla que se seca.
Vida llama a la vida, hay alguien que no se entera.
Estrépito de cristal en la arena.
Pies descalzos de heridas profundas.
Sigue la fiesta.
Claudia Ballester Grifo

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