LA ARAÑA.
Reflexiono con la paciencia que me da el vivir confinada. Aunque para muchos ya hace tiempo que el sol les regala con sus caricias.
Discurro con la serenidad que da el reposo relativo y disfruto de la pereza con que resbala el tiempo sin cita que apremiara.
Siento pegados los dedos y el cuerpo rígido de columna y cuello. Las piernas cansadas de blandear, los ojos de fuego.
Espero en una tela de araña a que la verdad se aclare.
Bailan los muertos, terrible aquelarre. Tirándose la culpa, evitando la diana que de en el pecho a alguien.
Triste escenario de duelo y entierro, desespero de familias, difícil encontrar consuelo.
Unos hablan, otros berrean, los más quedan sordos y ciegos ante la pelea.
Mesa de reconstrucción que flaquea. Se ha tocado fondo sin contar con otras ideas. Parece que el burro camina con las ojeras puestas, mueve las orejas, pero la derecha se quedó tiesa.
Se mueve la red, alguien la maneja. Se acerca el peligro y sé quien es la presa.
Las televisiones me hunden en la miseria, marionetas de teatro de guiñol, el bostezo estalla mi cabeza. Manipulación que el dinero paga y el partidismo político apuesta.
Soy una mosca y a la araña le digo que la hora sea corta.
Soy un objetivo, fluido para la que se acerca.
Bajo la cabeza, verla me da cosa. Le brindo mi pescuezo y que clave sus colmillos y cobre la pieza.
Claudia Ballester Grifo
No hay comentarios:
Publicar un comentario