domingo, 31 de mayo de 2020

             HISTORIAS DE LA POSVERDAD.
             

 PROYECTO TANZANIA.

 Axel y Danna corrían por la sabana desnudos y libres. Los amuletos colgaban de sus cuellos reafirmando su posición en el grupo. El largo cabello de ella le hacía cosquillas en la nariz, casi la alcanzaba, pero sus quiebros la convertían en presa imposible.
El hermoso Serengueti se abría ante ellos con todos los recursos del Kilimanjaro.
El río venía crecido por las lluvias de los últimos días. Se formaban lagunas que las aves zancudas aprovechaban. Los jóvenes se lanzaron al frescor del agua con la alegría que concedía su vitalidad.
Danna se deslizaba como una sirena en el espejo de un líquido que no tenía secretos para ella.
A Axel le gustaba observarla. Esa mujer lo volvía loco. Su estilizada figura se recortaba en la superficie, flotando como una pluma con la fuerza de un despliegue de velas a pleno pulmón.
Un empujón le libró de sus pensamientos sumergiéndolo en la verde ambarina sustancia. La socarrona risa identificó el cuerpo atlético de Jan. El azul de sus ojos refulgía en la bruma calurosa del mediodía. Se le unió Arlet, lanzada, de un salto al agua.
Los cuatro amigos disfrutaban del baño antes de la comida que el Clan había organizado. Se debatirían asuntos importantes y la convención se alargaría hasta la noche.
Su vida, despreocupada, les regalaba la espontaneidad de correrías y aventuras. Desde niños seguían las directrices de los cazadores y crecían con la sabiduría del depredador recolector...
Claudia Ballester Grifo



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