viernes, 19 de junio de 2020

MI LUZ.
Levita el amor sus ganas cuando en ese espacio del tiempo se bebe el deseo y el cielo se quebranta.
Ríe la burbuja caprichosa del cava. Rubia, bruñida, alegría tornasolada.
Cascabel que llama a tu puerta, cogida a una copa, bebiendo de tu mirada.
Sola en mi frío, suplicando unas migajas...

Solloza el mimo que repliega el recuerdo de mi añoranza.
Pequeña, muy pequeña... Amor mio,¿por qué tardas?
Sola, tan sola... La noche avanza con su largo de dama y sandalias de mil yardas.
Se adentra en el miedo de no ver el sol de mis ansias.
Esa sonrisa que ilumina el hielo y funde la escarcha. Que atraviesa con luceros y estrellas engalanadas. Que me hace esclava y a tu amor encadenada.
Ese puñal envenenado que en mi pecho rebrota con una rosa encarnada.
Dulce licor que empalaga mis sentidos y seduce mi alma.

Roba el tiempo sus segundos, se reinventa alargando la espera en una caja dorada.
El tic tac de sus agujas giran en un torbellino de amalgamas.
No se piensa lo que el corazón abraza, polvo y ausencia mientras mi sed bebe una esperanza.
- ¿Qué Oigo? -
Suena el ring en esta noche callada. Un timbre tímido y suave que me devuelve la vida y me libra de mis andanzas.

Se me nubla la vista, me chiclea la pose,convulsa la figura que despierta por arte de magia.
Abro la puerta y ahí estás con tu sonrisa amada.
Luz, luz y luz... Los ojos de mi cara.
Abrazo tus labios, enlazo el talle de tu presencia estimada.
No hay palabras. Tú y yo... Mi vida, el oxígeno que tú me pasas.

Claudia Ballester Grifo.

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