RIADA POLÍTICA.
Lleva la montaña por montera un salto de agua, recogida de sus entrañas, borbotón de salpicadura que corre perfilando la ladera escarpada.
Brinca el agua fresca ilusiones de esperanza cristalina. Aventurera en su músculo de joven emprendedora poco precavida.
Lame el cauce que asienta su osadía, esponja que absorbe el llenado de afluentes y culebrillas.
Llegan rezos de toda medida. Es esta agua virgen, manantial de muchas palabras consentidas. Aguacero de letras inteligentes y sibilinas. Inteligencía bien surtida con fuertes armas y sonrisa amiga.
Discipliente en sus recursos, mirada zorruna. Amigo de sus amigos, a lo mejor no tanto en su paradigma.
Se alimenta el río de alineación y manipulación. Va llenando su curso sin filtro, escorando los guijarros la sensibilidad de su corazón.
Va recibiendo los mensajes en estampa de cartón, deshaciendo sus miserias, embarrando su sentir, rapidito hacia la desesperación.
Ideas claras de vil corrupción. Se alinean letras pardas, viscosas con mucha intención que huelen a mentira inventada con holgura, autocomplacencia y verborrea de matón.
Despliega su melena el que reivindica su razón, dibujando su coleta la criada de excepción.
Oh, lloros de plañidera, al cortejo de su emoción.
Crispa la inocencia, el río se doblega y manso acude a la recepción.
En rumor de pandereta y rasgando una guitarra su canción, recibe el agua salada la bomba de su pasión.
Claudia Ballester Grifo

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