sábado, 13 de junio de 2020

VÉRTIGO.
La blanca cortina suda una aurora que se desliza furtiva.
Las brumas se invitan a cercar un halo que la inestabilidad suscita.
Gira y gira el torbellino de unos ojos que miran en marejadilla.
¡Qué paren este movimiento que las manos fijan!

Bailan las letras un tango aciago.
Deslizan sus cabezas hasta besar el entarimado.
Caen cadenciosas en lenta moviola o se precipitan en un suicidio gregario.
Se diluyen en un punto ciego, negando su existencia, quedando su cuartilla en un marrón manchado.

¡Qué paren este agujero negro que en mi equilibrio se ha sentado!
¡Qué paren la noria!
De este carrusel quiero ser aforado.
Quiero salir de este torbellino de sequía que mi empeño se ha buscado.

Colocón regalado, mal querencia del intencionado.
Crucero de pocos días,¡espero! Y es una loa al cielo levantado.
Caigo en un profundo negro,
mis ideas conmigo, mis ganas, aciertos y desaciertos.
Me sumerjo en un río, busco la orilla y nado mar adentro.

Claudia Ballester Grifo

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